El Sentimiento de Pertenencia

Debemos partir de una premisa clara: El corazón de una persona está ligado a su deseo de ser valorado y estos factores son determinantes para que esa persona haga click y compre nuestro producto.

Pero debemos ir más allá, el usuario ya no se contenta con que tengamos una web bonita, nos pide que le gestionemos una experiencia 360 donde le cautivemos a todos los niveles. Y aquí me acuerdo de una charla que tuve con un amigo hace tiempo donde me decía “es que antes los empleados querían a la empresa donde trabajaban”.

Es cierto, antes era así, ahora mismo ya es más difícil. Pero si un trabajador puede querer a su empresa…¿no sería lógico que la empresa le quisiera a él y que como suma de todo ofreciéramos al cliente la mejor de las experiencias? Esto ya es mucho pedir.

Ahora las empresas son un conjunto de empleados que no pueden aspirar a ser fijos y cuya presencia en la compañía es fácilmente destruible. Es una relación abstracta donde cualquiera es sustituible, donde todos sienten que no son especiales y que cualquiera que venga de fuera lo puede hacer mejor. Tenemos empleados descontentos, sin aspiraciones, con miedo y que transmiten esa sensación. No tenemos embajadores, tenemos gente que hoy trabaja con nosotros y que mañana ya se verá.

No puede ser, así de fácil y tajante. No lo podemos permitir. Mi empleado no es un cualquiera y no puede sentirse así. Trabaja conmigo, eso ya le convierte en alguien especial con respecto al resto de la población. Es la cara visible de mi marca con el cliente y es aquel que, si está valorado y contento, se va a partir la cara por mi empresa. Si tengo un empleado que va a trabajar sin sentirse especial y con miedo a que cualquier día le ponga en la calle es que como jefe soy un mierda. Si tengo un equipo que funciona debo preocuparme porque siga haciéndolo, si no funciona deberé cambiarlo, pero si funciona debo asegurarme de que el 100% de su tiempo sea efectivo y productivo, que se sientan bien, que si tienen un problema lo expresen, que si necesitan algo lo pidan y que tengan muy claro que la empresa les mantiene mes a mes porque así lo merecen.

Ese sentimiento de pertenencia va a hacer que mi compañía brille por dentro y por fuera, va a hacer que mi cliente me vea diferente y que la gente trabaje como si lo hiciera para su propia empresa.

Esta figura de embajador de marca es la cara interna, aquella persona que trabaja en un sitio, le pagan y le gusta lo que hace y para quién lo hace. Pero también existe una cara externa, la que paga y encima es embajador de esa marca.

manos-haciendo-equipo_1150-99

Os pongo mi ejemplo, yo hago atletismo, me encanta correr. Hace un año me apunté a un club y lo cierto es que estoy encantado. Soy embajador convencido, lo recomiendo, invito a gente a que venga a entrenar con nosotros porque sé que les fascinará, con algunos compañeros tengo ya relación de amistad y me encanta verles fuera del ámbito deportivo. Y pago la cuota!

Es tan importante el sentimiento de pertenencia precisamente por esto, porque si tenemos contento a alguien…son todo ventajas. Este club, Club de Corredores, tiene a todo el mundo en cuenta, les saca en sus redes independientemente de sus marcas o sus podios, prestan atención a todos sin importar el nivel que tengan, todos cuentan, desde el que llega primero hasta el que llega el último, todos se sienten parte de algo.

Esta experiencia es 360, sienten que cuentan en el entrenamiento, en el estiramiento, en las carreras, en los viajes que el club organiza, en los eventos corporativos, en redes…en cualquier sitio se sienten queridos. Yo no he visto a NADIE que tenga un trato especial por hacer podios, no tiene más atención ni tiene más derechos. Esta gente lo hace tan bien que sus socios salen a correr con la camiseta azul por su barrio, recomiendan el club a sus amigos, interactúan con el club en redes sociales y encima…pagan su cuota!! Es decir, tengo a un grupo de rrpp que encima me pagan!!

La empresa donde estoy, Twin Media Comunicación, es otro buen ejemplo. Tengo el honor de ser el segundo de a bordo y me comporto como si la empresa fuera mía. Mi opinión se valora, se me tiene siempre presente, mi trabajo gusta y la calidad del mismo se ve. Mis compañeros lo son al 100% y cuando alguien falta se le echa de menos. La jefa, alias “la sheriff”, no está todo el día con la espada de Damocles, confía en que el trabajo va a salir con un cierto grado de excelencia. No tenemos hora de entrada ni de salida, somos mayorcitos para irnos si tenemos el trabajo hecho pero también para ir a trabajar a las 21 hrs un sábado si se nos necesita. No hay doctrina del miedo, no tendría sentido.

El sentimiento de pertenencia es terriblemente importante, ya pagues o te paguen. Si pagas a alguien, exígele, pero la filosofía del miedo ya pasó. Si te pagan, cumple y estate tranquilo, si tu jefe es buen jefe sabrá verte como lo que eres, si es un jefe mediocre busca otros trabajos porque si eres bueno terminarás comiéndote el mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s